La reciente decisión del Gobierno del Ecuador de excluir a Panamá de la lista de paraísos fiscales no es un simple ajuste normativo. Se trata de un paso institucional que tiene profundas implicaciones en materia de relaciones diplomáticas, comercio exterior y atracción de inversión. Panamá, que en el pasado fue objeto de cuestionamientos internacionales por sus regímenes de opacidad financiera, ha venido implementando reformas orientadas a cumplir con estándares globales de transparencia tributaria y de intercambio de información. Esto permitió que Ecuador, en línea con los compromisos internacionales y su propia legislación, procediera a una revisión técnica y objetiva de su estatus.

El trasfondo legal es claro: la Ley Orgánica para la Aplicación de la Consulta Popular de 2017 estableció que las jurisdicciones consideradas paraísos fiscales generan restricciones en operaciones empresariales y tributarias para ciudadanos y compañías ecuatorianas. Al salir Panamá de esa categoría, se eliminan limitaciones que hasta ahora encarecían o desincentivaban la planificación de inversiones y el uso de la plataforma panameña como centro de distribución y tránsito comercial.

Un aliado logístico estratégico

La importancia de Panamá en la red de comercio internacional es indiscutible. Su ubicación geográfica, junto con la infraestructura del Canal, lo consolidan como uno de los principales “hubs” logísticos del hemisferio. Para Ecuador, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones, Panamá representa un socio natural: más del 30% de los contenedores de productos ecuatorianos con destino a Europa, Norteamérica y Asia han transitado por sus puertos en los últimos años.

Al eliminar la barrera de la consideración fiscal negativa, Ecuador puede profundizar su integración con esta plataforma logística sin que ello implique riesgos tributarios o sanciones regulatorias para nuestras empresas. Esto abre la puerta a un mayor dinamismo en sectores estratégicos como el banano, cacao, café, flores y camarón, productos que hoy constituyen el 60% de nuestras exportaciones no petroleras.

Potencial económico para los próximos cinco años

Las cifras proyectan un escenario optimista. De acuerdo con estimaciones de gremios exportadores y consultoras internacionales, un mayor aprovechamiento del hub panameño podría incrementar en al menos un 15% el volumen de exportaciones ecuatorianas que circulan a través de Panamá durante los próximos cinco años. Traducido en valores, esto significaría alrededor de USD 1.800 millones adicionales en comercio exterior acumulado hasta 2030, considerando las actuales tendencias de precios y demanda internacional.

Más allá del volumen de exportaciones, la medida también potencia la atracción de inversión extranjera. Empresas multinacionales con bases en Panamá, que antes evitaban una relación directa con Ecuador por los sobrecostos fiscales, ahora encuentran un terreno más favorable para establecer alianzas, abrir filiales o explorar asociaciones logísticas. Esto se traduce en mayor generación de empleo, transferencia de conocimiento y diversificación de nuestra matriz exportadora.

El papel de las zonas francas panameñas

Un aspecto clave que se suma a este escenario es el acceso a las zonas francas de Panamá, reconocidas a nivel internacional como plataformas de redistribución de mercancías y servicios. La más emblemática es la Zona Libre de Colón, la segunda más grande del mundo y la primera del continente, que alberga operaciones de gigantes corporativos de sectores como tecnología, farmacéutica, consumo masivo y textiles.

Para Ecuador, poder participar activamente en este ecosistema significa que nuestros exportadores no solo utilizarían a Panamá como punto de tránsito, sino también como plataforma de comercialización directa hacia clientes globales. Esto permitiría concretar ventas en volúmenes más altos, optimizar tiempos de entrega y posicionar productos ecuatorianos de manera más competitiva frente a cadenas internacionales.

Además, el marco de transparencia tributaria y cooperación que se ha abierto con la exclusión de Panamá de la lista de paraísos fiscales facilita que nuestros productores accedan a estas zonas francas sin el temor de sanciones ni sobrecostos. En la práctica, esto fortalece la capacidad del Ecuador para diversificar mercados y aprovechar la infraestructura panameña como una extensión de nuestra estrategia de internacionalización.

Fortalecimiento de la relación bilateral

La exclusión de Panamá de la lista de paraísos fiscales es también un mensaje político y diplomático. Envía la señal de que Ecuador reconoce los avances de su socio regional y está dispuesto a profundizar la cooperación en áreas de mutuo interés. Panamá, por su parte, ha mostrado interés en ampliar sus lazos con países andinos, y Ecuador se posiciona como un aliado natural tanto por su ubicación como por la complementariedad de sus economías.

Este nuevo marco de relación crea condiciones favorables para avanzar hacia acuerdos bilaterales que faciliten aún más el comercio, la inversión y el flujo de capitales legítimos. Asimismo, refuerza la confianza de organismos multilaterales y de actores privados en el compromiso de ambos países con la legalidad, la transparencia y el desarrollo sostenible.

Un horizonte de oportunidades

El reto para Ecuador es aprovechar con visión estratégica esta coyuntura. No basta con la eliminación de una etiqueta negativa: se requiere que los sectores público y privado trabajen de forma articulada para potenciar las rutas de exportación, reducir costos logísticos, diversificar productos y aprovechar de manera activa las zonas francas panameñas como plataforma de expansión internacional.

En un contexto global donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia logística y de la confianza regulatoria, este paso marca un punto de inflexión. Ecuador puede posicionarse como un jugador más dinámico en el comercio internacional, apalancado en un aliado histórico como Panamá, que ya no es visto bajo el prisma de la opacidad, sino bajo el de la cooperación y la apertura.

En conclusión, la decisión de excluir a Panamá de la lista de paraísos fiscales no solo refleja una actualización normativa, sino que abre una ventana de oportunidades para fortalecer nuestra economía, proyectar nuestras exportaciones y consolidar una relación bilateral con enorme potencial para los próximos años.